Reescribir una novela antigua

alphabets-2518268_960_720.jpgHola.

Con los años que llevo escribiendo he ido acumulando varias novelas en un cajón, y hace unos meses decidí reescribir una de esas novelas porque creo que tiene posibilidades de publicarse. Podéis pensar que reescribir una novela que ya está escrita es sencillo, pero nada más lejos de la realidad, ya que voy a poner sobre el papel las técnicas aprendidas durante estos años. Y como me gustan los retos, este lo acepto con sumo gusto 😉

Lo primero que hice fue volver a leerla para refrescar la memoria, a la vez que anotaba los puntos más flojos a desarrollar:

  • Personajes: El carácter de los personajes, sus acciones y motivaciones, qué les mueve dentro de la novela y cuál es su principal objetivo son muy importantes. Eliminé un par de personajes que solo hacían bulto en la historia pero he aportado otros nuevos que sí ejercen un papel significativo para la trama. A los más fundamentales les he dado un pasado que, aunque no siempre cuentan, sí sirve para ponerme en situación y moverlos de manera lógica y acorde a sus principios en la novela.

 

  • Trama: Continué por anotar cuántas tramas abiertas y sin cerrar había. Así que me estoy entreteniendo pensando cómo ligarlas para obtener una historia completa, sin lagunas. Todavía ahora estoy desarrollando personajes y situaciones para cuadrarlo todo, además de corregir faltas de ortografía y estructurar correctamente las frases. Pero a pesar de todo el trabajo es satisfactorio y me recuerda que mi aprendizaje por cuenta propia ha dado sus frutos.

 

  • Nombres: He cambiado nombres de personajes, ya que cuando terminé de escribir la novela, en el año 2009, la mayoría eran japoneses (el manga tiene la culpa XD Ja,ja,ja), y busqué información detallada porque en Venus, que es el planeta donde viven mis personajes, hay mezcla de gente de diversos países y culturas. En la realidad, cada país tiene sus propios nombres, y quise ceñirme lo más posible a esta realidad. También inventé nombres de otras razas del universo, bauticé naves espaciales y robots, y le puse nombre a varios elementos químicos, casi todo inventado. Vamos, un popurrí de cosas que aparentemente parece que no tienen sentido pero lo tienen. Inventé el marca-tiempo, una especie de reloj que mide el tiempo, además de tener otras utilidades. También hay una moto futurista que lleva neumáticos especiales para circular sobre tres terrenos distintos (quien se haga con la patente de esto se forra XD ja,ja,ja)

 

  • Investigación: Para ponerme en situación tuve que leer sobre el planeta Venus: a cuántos grados está la superficie, lo grande que es, etc. Pero también me informé sobre el universo en sí: cuántos planetas puede albergar una galaxia, nombres de estrellas, y otros muchos puntos que, aunque no llegan a salir en la novela, es necesario conocer para ser lo más realista posible, siempre dentro de la ficción. También ayuda imprimir una imagen de nuestro sistema solar, sobre todo si hay que inventar uno propio.

Y sobre el género… No sabría decir. No es ciencia-ficción, ya que no habla sobre descubrimientos científicos con detalle, pero podría calificarla como fantasía espacial. A veces no hay un término conclusivo para definir una novela, simplemente hay una mezcla de varios elementos que terminan en una buena historia, y espero que esta lo sea cuando la publique.

¡Hasta la próxima!

¿Asistir a un curso de escritura?

Hola. Después de unos meses sin darle salida al blog, aquí os traigo otra entrada sobre mi propia evolución como escritora, y espero volver a cogerle el ritmo otra vez a publicar entradas. Aunque como nos suele pasar a todos, a veces solemos dejar el barco para darle prioridad a nuestra vida personal, y eso es lo que me ha pasado.

Hubo un tiempo en el que, como muchos de vosotros, pensaba en pagarme unas clases para aprender técnica y otros conceptos de la escritura, pero no acababa de decidirme. Los precios a veces son desorbitados y te preguntas si de verdad valdrá la pena pagar para mejorar como escritor, y fue entonces cuando pensé: si los grandes escritores aprendieron sin tener a nadie que les enseñara ¿por qué no puedo lograrlo yo también? Así que empecé a aplicarme, a investigar cuando tenía dudas, a leer otros blogs que enseñaban algunas cosas, y entre unos y otros fui formándome, hasta que en 2015 me surgió la oportunidad de cursar un taller de escritura gratuito a través de una biblioteca.

El curso no trataba sobre novela, que es lo que escribo, sino sobre cómo aprender a escribir microrrelatos; pero al fin y al cabo es literatura y las bases son prácticamente las mismas. Con Pere, mi profesor, aprendí muchísimo, e intentó enseñarnos cómo hilar pensamientos, algo que no es nada sencillo de aprender. Un punto a favor es que después de esta experiencia empecé ha apreciar la Historia. El curso nos encantó a todos los que asistimos y pedimos a la biblioteca que volvieran a repetirlo al año siguiente.

Y así fue. Al año siguiente pudimos volver a emprender un nuevo curso, pero esta vez con una profesora. Lo mejor de estas experiencias es poder compartir tu pasión con otras personas, intercambiar puntos de vista y aprender unos de otros. De las clases nacieron microrelatos muy buenos, incluso nos enseñó a escribir un ‘nanorelato’ que por lo general consta de una única línea de texto, aparte de la del título. Complicado, sí, pero muy gratificante cuando ves que eres capaz de lograrlo.

Dos de estos microrelatos que escribí estando en estos talleres se han publicado en un libro benéfico que el grupo LLEC, en el cual participo y del que soy administradora, lanzó hace unos meses.

foto

Os dejo el enlace por si queréis darle una oportunidad:

https://www.amazon.es/40-Relatos-amor-ben%C3%A9fico-Fundaci%C3%B3n/dp/1542956161

¡Nos leemos!

Sentir para escribir

¡Hola!

Con el tiempo he aprendido que la inspiración es un sentimiento, un estímulo que nos permite dejar nuestras emociones sobre el papel para formar personajes que cobran vida. No siempre nos sentimos capacitados para escribir, a veces nuestras emociones no nos dejan plasmar lo que el personaje necesita que digamos de él, y de ahí surgen los denominados bloqueos. En esos casos, si el protagonista está viviendo una escena triste, pero mi estado de ánimo no es acorde con sus sentimientos, suelo recurrir a una película que me ponga triste, a una canción o a un libro para sentirme como el protagonista y así dejar la impronta de ese sentimiento con más énfasis dentro de la novela.

Pero ¿cómo podemos lograr entender las emociones? En mi evolución como persona y escritora, primero aprendí a conocerme a mí misma. Si me sentía triste buscaba la razón de esa emoción, si me sentía enfadada buscaba qué había desencadenado ese enfado, y así con el resto de emociones.

Los grandes escritores del siglo pasado tuvieron la propia vida como maestra. Aprendieron de sus propias vivencias y de las de otros para relatar sus historias, y describían paisajes que ocupaban largas páginas, a falta de televisión y de la facilidad con la que contamos hoy en día para viajar y conocer otros países. Tampoco tenían escuelas de escritura y muchos menos internet, y eso les hacía buscar una manera de expresión más profunda, meditaban más sobre las reacciones y comportamientos de las personas. Hoy en día encontramos cursos gratuitos o de pago que nos enseñan a escribir, pero lo que nadie nos puede enseñar es a sentir y a entender las emociones.

Así que sal a la calle, deja que el viento acaricie tu piel, que el sol te queme los brazos, que el frío invierno te corte los labios, piensa en las sensaciones que te producen y disfruta de la vida para poder plasmar la huella de tus experiencias sobre el papel. Ríe, llora, siente empatía con la gente de tu entorno, mira de comprender sus emociones, por qué se comportan como lo hacen, métete en su piel, siente sus vidas como si fuesen la tuya propia y con esas herramientas dale “alma” a las novelas.

Y ahora, ¿estás preparado para describir sentimientos?

¡Hasta pronto! 🙂

Mis maestros literarios

Hola.

Todos hemos tenido maestros y, muy posiblemente, no siempre hemos sido conscientes de ello, pero voy a presentaros a los que me aportaron conocimiento literario.

harry-potter-portada

La primera de ellas fue J. K. Rowling y la novela de Harry Potter y la piedra filosofal. No recuerdo cómo llegó a mis manos, pero me impresionó tanto la primera parte de la saga que pensé: yo quiero escribir así, quiero dar un toque de suspense a mis novelas. No fue nada fácil pero, una vez descubres cómo hacerlo, luego resulta muy sencillo. Este fue un punto de inflexión importante ya que a partir de aquí empecé a analizar algunos libros. Me fijo en la estructura, en cómo se desarrollan los personajes, los escenarios, la situaciones, etc.

el_beso_de_medianoche_portada

Otra escritora, quizá no tan conocida, fue Lara Adrián y su saga “raza de medianoche”. Son novelas romántico eróticas de vampiros, y aprendí a narrar peleas y a solventar los puntos muertos cuando no sabía cómo continuar.

portada-crepusculo

La siguiente en la lista es Stephenie Meyer y su saga “Crepúsculo”, con la que aprendí a narrar en primera persona pero, sobre todo, a profundizar en las mentes de los personajes.

poster-cartel-cazadores-de-sombras-ciudad-de-hueso-aurum-pelicula-cassandra-clare

Otra de ellas es Cassandra Clare y su saga “Cazadores de sombras”. Con ella aprendí a describir situaciones y escenarios, pero también a ir con calma para desarrollar mejor las tramas.

5bea6c49-c9d9-4a4d-b5d4-c28a07ff1dfcimage10

Y por último, y no menos importante, Laura Gallego García, escritora de fantasía de la que aprendí a describir con más brevedad.

Y tú, ¿quiénes fueron tus maestros?

Hasta la próxima entrada 😉

Los mundos de Internet

Hola.

Cuando Internet entró en mi casa, sobre el año 2007, fue como descubrir un mundo nuevo, y ahí empecé a encontrar blogs sobre escritura, aunque entonces no había muchos. Ojeé muchas páginas y leí mucho para aprender, hasta que encontré lo que se consideran “buenas prácticas o normas de escritura”. Os pongo unos ejemplos:

  • Nunca use expresiones como “de repente”.
  • Nunca utilice la palabra “entonces” porque no es más que la falsa solución de un escritor perezoso.
  • Intente evitar palabras acabadas en -mente.
  • Etc…

Cuando me encontré con estas frases de escritores reconocidos pensaba: “Lo estoy haciendo mal, pero ¿cómo lo soluciono?” Cuánta más información buscaba en Internet, más perdida me sentía. ¿Consecuencia? Llegó la frustración, me enfadé y rompí mis escritos, de lo cual me arrepentiré siempre. NUNCA, por mucho que otros digan, rompáis lo que habéis escrito, porque eso no significa que la historia sea mala. Nadie nace aprendido, la escritura es un camino como otro cualquiera que hay que trabajar y, cometer errores, es uno de los principales pasos hacia la evolución.

¿Cómo superé este pequeño bache? Simplemente porque escribir me aporta libertad y mi alma me pedía volver a coger el bolígrafo, (sí, me encanta escribir en libretas). Así que dejé de lado los “consejos” de los demás y continué escribiendo, a mi ritmo, y aprendiendo por mi cuenta. Me acostumbré a leer blogs de escritores a medida que iban saliendo en Internet, pero no me tomaba las opiniones de nadie al pie de la letra, (tengo claro que nunca dejaré de escribir por mucho que me digan los demás), así aprendí a guiarme por mi intuición, y de momento no me va nada mal. Solo hago caso de lo que leo si me parece algo coherente y con sentido.

Y así, paso a paso y sin darme cuenta, aprendí a sustituir los “de repente”, a eliminar las palabras acabadas en -mente, y a cambiar los “entonces” por otras palabras. Para lograrlo, lo más fácil es centrarse en un solo dilema cada vez (puntuaciones, cómo utilizar el gerundio, las preposiciones, etc) e ir aprendiendo poco a poco, sin prisa, hasta que interioricemos el uso correcto de la ortografía y la gramática.

Cuando escribimos historias, es importante tener vocabulario, y leer libros de otros autores es suficiente para obtener palabras nuevas y sin esfuerzo. Hay que tener a mano un diccionario, incluso un diccionario de antónimos y sinónimos, y una libreta para tomar apuntes e ideas que vayan surgiendo.

Yo era de esas personas que si tenían una idea sobre la que escribir, enseguida empezaba. No hacía esquemas, ni fichas de personajes, ni escenas previas de la novela ni nada, escribía sobre la marcha. Pero el tiempo y la experiencia te enseñan que vale la pena perder unas semanas para preparar la historia. Es importante desarrollar a los personajes antes de plasmarlos sobre el papel, porque eso ayuda a conocerlos más a fondo y, llegado el momento, sabes cómo van a enfrentarse a una determinada situación o interrogatorio. Si la novela se desarrolla en una ciudad inventada, o es una raza de marcianitos con antenas verdes y poderes, es mejor prepararlo de antemano. Yo incluso he acabado haciendo dibujos de esos seres o mundos imaginarios (una imagen vale más que mil palabras). No importa si no eres bueno/a dibujando, también puedes buscar fotos en Internet que te ayuden a interiorizar a esa raza o mundo, a hacerlo más real en tu cabeza. En mi caso, cuando me lo imagino, es como si viera escenas de una película, y cuando me atasco en algún punto, suelo solventarlo de noche, cuando me voy a dormir. Si no estoy muy cansada (trabajar y escribir a veces es difícil), me imagino como uno de los personajes de la historia (recordad que el escritor no lleva solo al protagonista, sino a todos los demás), y normalmente se me ocurre cómo continuar. Ese es mi truco, pero cada uno tendrá los suyos y buscará su propia manera de aprendizaje.

En Internet hay páginas donde se pueden encontrar plantillas para crear la personalidad de vuestros personajes y, con el tiempo, podéis adaptarlas como a vosotros os vaya mejor. O si necesitáis información sobre alguna ciudad, en Google street view se puede ver casi cualquier parte del mundo en modo real. Yo lo uso mucho. Y lo mismo pasa si se busca mezclar un poco de “Historia real” con la fantasía de vuestra novela, hay que buscar información. Por ejemplo, tengo una novela de vampiros que estoy terminando de corregir y en la que añadí un poco de “Historia” sobre la “guerra de los cien años”, y por supuesto tuve que informarme antes de decir nada que no fuera coherente.

Así que ya veis, descubrir Internet me alegró y me desanimó, pero ahora no podría pasar sin esta vía de comunicación e información 😉

¡Hasta la próxima entrada!

Editorial El transbordador

Esta entrada no estaba prevista, pero a menudo llega la vida, te zarandea y te hace girar como en un tiovivo hasta que te mareas. Aunque esta vuelta ha merecido mucho la pena 😄

Ayer, 3 de noviembre, tuvo lugar un evento en Barcelona, concretamente en la librería Chronos.

p_20160206_104214_pn-e1457518901666-1600x470
Librería Chronos

Un espacio lleno de posters retro, camisetas y libros increíbles con títulos mágicos. Allí, David Luna Lorenzo, escritor de ciencia ficción, fantasía, terror y rarezas varias, nos presentó su nueva novela: Laberinto Tennen, un libro que tengo muchas ganas de leer.

fb_img_1478271187057

Aquí os dejo una foto del evento. El hombre de la izquierda es Joan Antonio Fernández, a su lado el protagonista de la velada, David Luna, y ella es Pilar Márquez, la editora.

Esto es solo una introducción, porque la verdadera noticia que quiero contaros es que Pilar Márquez, editora de El Transbordador, hizo oficial que en primavera formaré parte de este viaje en el transbordador, nunca mejor dicho, con mi primera novela: La niña de las estrellas, título de momento provisional.

Durante este fin de semana, y aprovechando la feria de Eurocon en Barcelona, Pilar y compañía estarán en un stand en el CCCB con todo el repertorio de libros que han ido publicando a lo largo de este primer añito recién cumplido, y dónde yo pasaré unas horas disfrutando de un café mientras concretamos temas de la novela. Si os apetece pasaros estaremos en:

fb_img_1478271140490
Calle Montalegre, 5 😉

¡Nos vemos en la próxima entrada! 😊

Empecé a escribir sin Internet

¡Hola!

Sí, empecé a escribir sin internet, pero no fue tan malo, porque en esas primeras novelas escribí sin la influencia de otros escritores, solo tuve como maestros los libros que leí. Y cuando necesitaba información de cualquier tipo, podía contar con la biblioteca pública, aunque normalmente me lo inventaba todo ;P

Me gusta escribir desde que aprendí a hacer caligrafía sobre el papel. Escribía cualquier cosa: copiaba textos de cuentos, hacía competiciones con mis hermanos para ver quién escribía más rápido los números del 1 al 1000 y otras tonterías. Recuerdo que, a veces, en el colegio, nos hacían escribir cuentos, y aunque me costaba (ya se sabe que de niños si no nos apetece hacer algo nos cuesta ponernos a trabajar), los cuentos que inventaba tenían moraleja. Por desgracia no conservo ninguno de aquellos cuentos infantiles. En resumen, era feliz solo con una libreta y un lápiz, incluso ahora.

Pero antes de formarme como escritora, probé otras cosas: pintar, dibujar, coser a punto de cruz… Era consciente de que me gustaban todo tipo de manualidades, y cuando me aburría de una cosa saltaba a la otra, me gustaba crear, buscaba mi camino, hasta que finalmente decidí escribir una novela.

La primera vez que lo intenté, la idea se quedó en eso, solo una idea que no llegué a desarrollar. Pero más adelante nació mi primera novela: Recuerdos de infancia. No trataba sobre mis recuerdos, sino sobre los de una chica que llegaba a una nueva ciudad para estudiar y se veía obligada a dejar a su familia atrás. En el colegio, se enamoraba de un chico, pero luego resultaba que eran hermanos. ¿Os suena a manga? ¿Quizá Marmalade boy? No recuerdo de dónde surgió la idea, pero creo que por ahí andan los tiros. Leer mucho shojo manga es lo que tiene, te influye de alguna manera, y aunque la trama es parecida a la serie, la conexión que hace que ambos protagonistas sean hermanos no es la misma que en el manga. Para ser la primera novela que terminé, el resultado no estuvo mal, aunque la trama era sencilla y predecible, además de que el texto estaba lleno de faltas de ortografía. Los personajes eran planos y solo uno de los personajes secundarios tenía más que decir que los propios protagonistas. Pero claro, cuando empiezas sin saber nada sobre cómo escribir novelas, es lógico y normal que no sepas caracterizar más a los personajes, ni sabes planificar, y escribes la historia sobre la marcha. Te centras en los sentimientos de los personajes, pero más por lógica que porque tengan defectos. Cuando somos adolescentes, nos gusta hacerlo todo deprisa, no tenemos paciencia, y por eso tampoco prestamos atención en mejorar la calidad de la novela. Pero no importa, porque si de verdad te gusta escribir, se aprende con el tiempo.

Aquí os dejo un fragmento de esa primera novela que logré terminar:

Llegada de muy lejos y vestida de uniforme, Lili empezaba el instituto en el Royal College de la ciudad de Grecia.

-¡Atención alumnos! –pidió la profesora- Hoy tenemos con nosotros a una alumna nueva y se llama Lili Walls. Ha venido desde muy lejos a estudiar aquí, y espero que seáis buenos compañeros con ella.

-¡Bienvenida! –respondieron todos.

-Lili, puedes sentarte en ese escritorio que hay al lado de la ventana –señalo la profesora Margaret.

Mientras Lili recorría el pasillo de la clase en busca de su pupitre, sus compañeros no paraban de girarse para admirarla, pues Lili era una chica de ojos verdes y pelo rubio con tirabuzones que le llegaba hasta la cintura. Ella misma sabía que había sido dotada de una gran belleza, pero no por eso presumía de ello.

Tenía muy claro que había llegado a aquel colegio a hincar los codos y nada mas.

Una vez acomodada en su sitio, la profesora empezó la clase de literatura. Mientras hablaba, todos los chicos y hasta las chicas murmuraban sobre lo bonita y lo guapa que era la recién llegada, creando envidias entre algunas de sus compañeras.

-¡Silencio! –grito la profesora enojada- Al próximo que habrá la boca ira directo al despacho del director.

A la hora del recreo, todos salieron al recinto del instituto a comer. Como era de esperar, Lili se sintió sola en aquel momento, pero animada, pensó que iría a dar un paseo por las afueras del instituto para ir conociendo el terreno.

El Royal College, era famoso por su gran biblioteca con montones de libros antiguos procedentes de otras épocas.

Sus cuatro columnas exteriores de aspecto gótico, daban paso a una gran puerta de madera tallada a mano en el siglo XVIII. Quien la cruzaba, sentía la gran emoción de estar viviendo en otra época, debido a su techo abovedado y pintado a mano por grandes pintores. Angelitos con alas y rubios cabellos rizados, decoraban aquellos techos de cuento. Los colores que predominaban aquellas obras de arte, eran dulces y al admirarlos te invadía una sensación de paz y serenidad.

“Creo que este va a ser uno de mis sitios preferidos” –pensó Lili para sus adentros, no habiendo visto nunca una biblioteca tan hermosa como aquella.

Continuando su camino por el instituto mientras se terminaba su bocadillo, entro en el pabellón donde se practicaban varios deportes: Voleibol, Baloncesto, Patinaje artístico y natación, pues también incluía una piscina. Lili no había visto nunca una sala tan enorme, ya que tenía las dimensiones de un campo de futbol.

A medida que paseaba, muchos chicos la miraban embobados. Para Lili era un problema a veces ser tan bonita. En ocasiones, la hacia sentirse diferente a los demás, e instintivamente se apartaba de la gente.

En ese momento sonó la sirena anunciando el final del recreo.

De vuelta a las aulas, Lili se perdió por los pasillos sin saber a donde dirigirse para su próxima clase.

¿Veis los errores?

¡Nos vemos en la próxima entrada! 😉